6 sept. 2010

Capítulo 31: ¡Si!

Cuando vi desde el cristal del portal que se había marchado perdí momentáneamente las fuerzas. Estaba emocionada, extasiada, contenta, y profundamente confusa. ¿Cómo conseguía que un chico así se fijara en mí? ¿Por qué extraña razón parecía que le gustaba tanto?
Me senté en el suelo a pensar, apoyando la cabeza en la pared. ¿Por qué me escogía a mí? Porque era una chica sin más: ni fea ni guapa, ni muy sosa ni híper activa, ni muy alta ni muy baja, ni muy lista ni idiota. ¿Qué tenía yo que no tuviesen las demás? Nada, es más, ¡había chicas mil veces más interesantes que yo!
Suspiré. "Hay que aceptar los hechos. Me cuesta, pero me ponen increíblemente feliz. ¡Por favor, esto es maravilloso!"
Me dio igual que Paula me traicionara, que Damon me utilizara, que a Gonzalo no le importase apenas y que probablemente me caería una bronca increíble por irme por ahí sin avisar. Solamente tenía en la cabeza a Jaime: su pelo castaño, sus ojos jade siempre amables, sus facciones dulces, su simpatía, su comprensión, su sentido del humor, su manera de escuchar, cómo fruncía el ceño, el tacto suave de sus manos... sus labios contra mi piel al despedirse de mí...
Me estremecí. Mientras lo hacía sentí que me corazón me iba a explotar. Estaba en éxtasis. Eléctrica.
Pasaron como quince minutos cuando decidí que era hora de subir a casa y ganarme la bronca de mi madre.
Me acerqué a la puerta para subir al ascensor y de repente salió la persona a la que menos quería ver en el mundo.
Alto, pelo rubio en una cresta que decía: "desafío a la gravedad porque soy así de malo". Musculoso, con mirada arrogante y el ceño fruncido.
-Hola, preciosa. ¡Qué sorpresa verte aquí!
Puse mi mejor cara de pocos amigos.
-Te lo diré de la manera más amable que pueda. ¿Qué coño haces aquí, si se puede saber?
Se oyeron carcajadas dentro del ascensor.
-¡Vaya, qué genio tiene la niña! ¿Quién es, Damon, una ex-novia resentida?
Miré con odio a Damon.
-¿Respondes o qué?
Me miró fijamente y esbozó una sonrisa irónica.
-¿Por qué crees que debería contestar, guapa? No te tengo por qué dar explicaciones, ¿o acaso eres mi madre? Creo que no.
Me sacó de mis casillas.
-Me concierne. Estás en MI edificio, dentro de MI ascensor, molestándome A MI. Creo que me importa. Así que o contestas o te apartas de mi camino.
Se carcajeó a mi costa.
-¡Joder, vaya humos! Vale, vale, no me pegues, te contesto, preciosa. Estoy en el edificio de MI AMIGO, en SU ascensor, y no te estoy molestando, estoy teniendo una conversación civilizada contigo.-sacó de su bolsillo una cajetilla de tabaco, cogió un pitillo y se lo puso en la boca. Luego me miró.- ¿Tienes fuego, preciosa?
-No. No soy gilipollas, no fumo.-perdonadme los tacos, es que estaba fuera de mí.- Así que largo.
-Eres una amargada, hija mía. ¡Vive la vida! ¿O es que ya has olvidado lo de anoche? Yo creo que no.
Ya está. Había tocado mi límite. Furiosa, le di un bofetón tan fuerte que, con el eco, el sonido estuvo repitiéndose durante unos breves segundos. También tiré su pitillo al suelo. Damon se quedó sorprendidísimo, y el imbécil de su amigo se quedó con cara de "yo aquí no pinto nada".
Hubo un silencio incómodo durante unos segundos.
-Has hecho mal, guapita de cara.-habló de repente Damon, muy serio.-¿Sabes lo que has hecho?
-Creo que sí-respondí, furiosa.-Dejarte en ridículo. ¿Ya no tienes respuestas irónicas para tocarme la moral? Pues vaya.
Su amigo se rió.
-¡Oh, Damon! Yo a eso lo llamo un " ¡ZAS! ¡En toda la boca!".-se siguió riendo hasta que Damon le miró furioso.
-Esto no ha acabado. Ya veremos lo que sucede cuando no esté de tan buen humor.-dijo mientras pasaba a mi lado, llevando del jersey a su amigo "la hiena".
Sonreí.
-Adiós, "cielo". Vuelve pronto. ¡Siento lo de tu cara! Ahora estarás todavía peor.-me reí lo más alto que pude. La hiena me secundó, pero mientras salían oí un quejido. Probablemente le había pegado una colleja.
Me subí al ascensor riendo. "Estúpido. Le he dejado fatal".
Al llegar al ático me puse delante de mi puerta. Alerta, procurando no hacer mucho ruido, metí la llave en la cerradura y suavemente la abrí.
Abrí la puerta y lentamente abrí la puerta y entré de puntillas en la casa, por si estaban durmiendo la siesta. Pero oí ruidos en la cocina e imaginé que mi madre estaría limpiando los platos.
Me acerqué hasta allí y asomé la cabeza por la puerta.
-¡Hola, mami!-dije, feliz. Ella se giró sorprendida.
-¡Hola, Carmen! Hija mía, me has asustado, tonta. ¿Dónde has estado? Tu hermano me dijo que te habías ido y que no volverías hasta las seis o así.
Sonreí.
-Nada, mamá, me fui al VIPS de Velázquez con una amiga a comer, teníamos muchas cosas de que hablar.
-Y veo que se han solucionado. Vienes radiante. Me alegro mucho.
-¡Y yo!-respondí, sonriendo de oreja a oreja. De repente me acordé de la proposición de Jaime.- ¡Ah, se me olvidaba! Unos amigos hacen una fiesta en Serrano 41, muy exclusiva, y un amigo me ha invitado. ¿Puedo ir? ¡Porfa, porfa, porfa, porfaaaaa! ¡Haré lo que sea, venga, porfi!-me acerqué a ella y le di un abrazo.- ¡Sería la chica más feliz del mundo!
Mi madre protestó.
-¡Ay, no me achuches! De acuerdo, de acuerdo, podrás ir. ¿Pero a qué hora acaba?
-No lo sé, pero mi amigo me traerá a la hora que sea. Creo que acaba a las cinco...
-¡Tú estás loca! ¿A las cinco?-se rió de incredulidad.- ¡A las dos en casa!
-¡Mamaaaaa! ¡A las dos no, es muy pronto! ¿A las cuatro?
-Tres.
-¿Tres y media?
-De acuerdo.-suspiró.- Pero que no se entere tu padre, ¿vale? ¡Me matará!
-¡Gracias, gracias, gracias, gracias! ¡Eres la mejor!-le di un beso y corrí a mi habitación. Cerré la puerta tras de mí y me tumbé en la cama.
"Mi madre es la caña".
Decidí llamar a Jaime, que un SMS quedaba muy frío. Le di un toque y a los tres pitidos colgué. No quería gastar saldo, que me llamara él, que para eso era el chico.
A los dos segundos recibí la llamada.
-¡Hola! ¿Qué tal?-dije, contenta.
-Bien, pero estaría mejor si te dejaran ir.
-¡Me dejan! Y encima un horario brutal, ¡a las tres y media!
-¡Si! ¡Bien! Va a ser genial, te presentaré a todo el mundo.
-Lo sé, es la caña. Una cosa, ¿hay que ir arreglado?
-Es mejor que vayas guapa. Bueno, ya me entiendes, porque guapa vas siempre.
Me sonrojé.
-Lo capto: vestidito, tacones y bien pintada. ¡Gracias por invitarme, Jaime! Eres el mejor.
-Para eso estamos. ¿Te recojo a eso de las diez?
-Fenomenal. ¡Nos vemos!
-Me costará estar seis horas sin ti. Pensaré en esta noche toda la tarde.
Me puse todavía más roja. Menos mal que no me podía ver.
-Ya, y yo. ¡Adiós, un beso!
-Otro. Te echaré de menos.
-Y yo.-colgué.
"Este chico es maravilloso, ¡creo que le gusto!" sonreí de oreja a oreja. "Esta noche, Carmen. Esta noche le pescarás".
Con estas geniales ideas en mi cabeza me quedé dormida con el iPhone en una mano y la sonrisa todavía en mis labios.

14 comentarios:

  1. tu siGue escrIbiiendo k esta geniial la hisToria ;) ! me encanta !

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  2. me ha encantado ;) publica pronto quiero saber que pasa en la fiesta =)

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  3. Ahhh apasionante! Bueno como todos *_*
    Escribe el siguiente hoy porfaaaa, si no me dará algo T.T
    Besos:
    P.

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  4. me encanta! ojala encontrara yo a un chico como jaime, jajajaja
    sigue escrbiendo, que nos tienes con mucha intriga!
    un beso

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  5. Cada vez me gusta más :D jaja sigue así Muuas.

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  6. Me encanta, está geniaal! cuando publicarás el siguiente capitulo? (:

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  7. Joder! eso lo escribes tu?? me gusta mucho!!! tienes mucha personalidad

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C'mon! Tell me ur opinion! :)