14 sept. 2010

Capítulo 32: Ataque de histeria

"Me encontré a mi misma en un callejón de una calle de las peores que hay en Madrid. No sé exactamente cuál es, pero estaba claro que no estaba en Majadahonda, o en cualquier barrio decente, por decirlo de algun modo menos violento. Tumbada en el suelo, con rasguños en la cara, vestido y piernas. Tremendamente cansada, como si hubiera venido de una maratón. Rodeada de cristales rotos, deduje que había tirado una caja de botellas vacías. Con lágrimas en los ojos, y muy, muy asustada, a pesar de que no sabía el por qué.
"¿Qué demonios hago aquí? ¿Dónde estoy? ¿Y Jaime?" pensé, aterrorizada. Hacía menos de un minuto estaba con él del brazo, y de repente... Nada. No recordaba qué había pasado, y por qué estaba allí.
Miré mi reloj, nerviosa. Las cinco menos diez. "Mierda. Mamá se va a enfadar muchísimo. ¿Qué le voy a decir...?"
-Pues algo que le podrías decir, en mi opinión, es la verdad. ¿Qué te parece?-oí una voz contestar a mi pregunta. No me fijé en como sabia lo que estaba pensando, si no en quién era esa persona.
-¿Quién eres? ¡Joder, quién eres!-dije, muy asustada. Se rió de mí.
-¿Quién soy? ¿QUIÉN SOY?-preguntó, rabioso. Se oyó una respiración entrecortada durante un largo minuto. Después, silencio.
-¿Me respondes?-pregunté de nuevo, esta vez con un tono más amable.
-Soy... Tu pesadilla.-contestó, con rabia en la voz.- Y no te despiertas de esta... Ni lo harás, guapa. ¡Eres toda mía!
Sentí una presión muy fuerte en las sienes. Chillé de dolor, y me retorcía. La voz se reía. Me estaba matando, y quien quiera que fuese disfrutaba.
-¡AHHHHHH!-grité.
-Tranquila, acabará muy pronto...-dijo la voz.
-Pronto...!"

-¡JODER!- dije, mientras pegaba un bote en la cama. Oí unos pasos acercándose a mi habitación.
-¿Qué has dicho, Carmen?-dijo mi madre, muy seria. La miré con cara de inocencia.
-Nada, mami. Hablaba sola.
Me miró aún más seria.
-Bueno, pues dile a Carmen que no se dicen tacos, ¿vale, Carmen? Como estás hablando con ella...
Sonreí.
-Anda, mami, que sí. Perdona, es que estaba durmiendo. ¿Qué hora es, por cierto?
-Pues a eso venía, cielo. Son las nueve menos cuarto, tienes una hora.
Me quedé boquiabierta.
-¡¿Queeeeeeeeeeeeeee?! ¡¿Una hora?! ¿Por qué no me has despertado antes? ¡Tengo que prepararme!
-¡Pues deja de chillar y hazlo! ¡Venga, el tiempo vuela!-me animó mi madre, dando palmadas. Salté de la cama y fui directamente al baño. Ocupado. Mierda.
-¡EEEEEEEEEO! ¡Quien seas, sal de la ducha YA!-llamé a la puerta varias veces.
-¡Yo también soy higiénico, Carmen! ¡A veces necesito ducharme!-respondió Dani, desde dentro. Suspiré y lamenté lo que iba a decir.
-Si me dejas ducharme ahora, te daré uno de mis sujetadores para que se lo enseñes a tus amigos.-le chantajeé. Mis hermanos pequeños (y supongo que todos los hermanos pequeños del mundo), lo que más ilusión les hacía en el mundo era tener un sujetador de chica para enseñárselo a sus amigos y fardar que se lo había robado a una niña. Se oyó que la ducha paraba, que salía rápidamente y por fin su cabecita se asomó por la puerta.
-Quiero el negro.
-¡De eso nada! El gris de deporte y pista.
-El de flores.
-De acuerdo.-suspiré. Ese me quedaba pequeño, así que no me importaba.
-Me gusta hacer tratos contigo, hermanita.-respondió mi hermano, con una sonrisa.
-Vale, vale. Aparta, ¿quieres? Graciaaaaaas...-dije mientras me metía rápidamente en el baño. Me desnudé y me lavé el pelo con el champú que mejor olía de los que tenía, el de melocotón. Me lo aclaré rápidamente, me lavé el cuerpo y salí del baño tán rápido como entré, llevándome a mi habitación el maquillaje, la crema hidratante y la colonia.
Cerré la puerta con llave, y me puse la ropa interior: un sujetador push-up (lo poco que tenía lo quería realzar) y unas braguitas. Hecho esto, tiré la toalla a la silla y abrí mi vestidor. Me metí dentro y cerré la puerta. Me dirigí a la cómoda en donde estaba mi reproductor de iPhone, y lo puse en modo aleatorio. Ridin' Solo, Jason Derulo. Adoraba esa canción.
Abrí la primera puerta y cogí tres vestidos, dos faldas y cuatro tops para probar. Finalmente, después de muchas pruebas, escogí el vestido azul de flores rosas, beiges y verdes de Abercrombie y una cazadora vaquera por si tenía frío después. Para los pies, unos taconazos beiges de flecos, mis favoritos, y gracias a Dios tenía la pedicura pasable.
A partir de ahí me pinté a velocidad de avión: raya marrón por arriba y por abajo, sombra rosa palo, polvos bronceadores y listo. Me miré en el espejo. "Ideal".
Pero, ¡horror!, me fijé en mi pelo. Encrespadísimo. Cogí la plancha y literalmente corriendo fui al baño. Cuando la acababa de enchufar oí mi móvil con la melodía de Hey, There, Delilah sonar. Corrí de nuevo a mi habitación a por él.
-¿Sí? ¡Si no es importante, dilo y colgaré, que no tengo tiempo para tonterías!
-Bueno, si quieres cuélgame...-respondió alguien por el otro lado. Me quedé helada.
-¡Jaime! Lo siento... muchísimo. ¡De veras! Es que...
-No pasa nada, mujer.-rió, divertido.- Bueno, te llamaba para decirte que estoy abajo. ¿Bajas o no es lo suficientemente importante?
Me ruboricé.
-Si, voy. ¡Un minuto! ¿Va?-colgué antes de que le diese tiempo a replicar. Volví al baño, me repasé las puntas y la desenchufé. Fui a mi cuarto, cogí mi pequeño bolso en el que metí mi iPhone y las llaves y fui corriendo al salón.
-¡Me voy! Me esperan abajo.-dije rápidamente. Mi padre levantó la vista.
-¿Es que vas a salir otra vez?
-Sí, Carlos, la he dejado yo.-contestó mi madre por mí. Me miró y dijo:
-Estás muy guapa, cielo. Pásalo bien, ten cuidado, y recuerda la hora acordada, ¿de acuerdo?
-Si, si. ¡Gracias, mamá! ¡Adiós!-corrí al recibidor, cerré la puerta tras de mí y bajé como pude las escaleras tratando a la vez de no perder ni el equilibrio ni la velocidad.
Salí de la escalera, y seguí corriendo hasta la puerta de entrada. La abrí rápidamente y iba a continuar corriendo hasta que choqué con alguien.
-¡Vaya! ¡Veo que ya estás aquí!-se rió Jaime, muy alto. Me ruboricé- Ay, qué torpe eres, Carmen...-me miró con más interés, lo que hizo que me pusiese más colorada aún. Sonrió.- Además de absolutamente roja, estás increíblemente guapa.
-Gracias...-le miré. Iba perfecto: camisa azul clara, pantalones chinos beiges y mocasines marrones, más un jersey azul oscuro sobre los hombros. Al ver éste me di cuenta de que me había olvidado mi cazadora en casa.-¡Mierda! Me he dejado la chaqueta...
-Toma la mía-dijo rápidamente, poniéndomela sobre los hombros. Olía a desodorante masculino... Muy bien.
Me tendió la mano.
-¿Nos vamos?
Sonreí, se la cogí y los dos fuimos juntos hacia la que iba a ser de las mejores noches de mi vida.

7 comentarios:

  1. ME ENCANTA ♥ ME ENCANTA ♥ ME ENCANTA ♥ ME ENCANTA ♥ ME ENCANTA ♥ ME ENCANTA ♥ ME ENCANTA ♥ ME ENCANTA ♥ ME ENCANTA ♥ ME ENCANTA ♥ ME ENCANTA ♥ ME ENCANTA ♥ ME ENCANTA ♥ ME ENCANTA ♥ ME ENCANTA ♥ ME ENCANTA ♥ ME ENCANTA ♥ ME ENCANTA ♥ ME ENCANTA ♥ ME ENCANTA ♥ ME ENCANTA ♥ ME ENCANTA ♥ ME ENCANTA ♥ ME ENCANTA ♥ ME ENCANTA ♥ ME ENCANTA ♥ ME ENCANTA ♥ ME ENCANTA!
    he dicho que me encanta?
    V16523RG3G78 ♥
    POR EL BIEN DEL MUNDO, SIGUE ESCRIBIENDO!
    Muchos muacs:
    P

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  2. ME ENCAAAAAANTAAAA! dios me encanta!
    peroo damoon me siguee gustando mas que jaime!
    jaime es taaan dulce! taan amigoo...
    pero damon es...
    SIGUE CON LA HISTORIA PRONTITO PORFAAA(L)

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  3. Cada vez alucino mas con los capitulos... en serio! sigue así, llegaras mazo lejos ;)
    un beso enoooorme, pon pronto el 33 porfaaaa!! :D

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  4. me ha encantado el capitulo :) adoro a Jaime ojala existiera un chico así xD
    Espero que publiques pronto y pasate por mis blogs cuando quieras :)
    Besos

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  5. Me encantaaaaaaaaa :)

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  6. Dios!! me estoy enamorandooooooo jajajaj
    La historia es perfectaaa (L)

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