17 jun. 2010

Capítulo 26: Hipócrita

"-¿Sabes? Siempre me has gustado-dijo Gonzalo, mirándome.-Solo que pensaba que no te interesaría.
Le miré pensando que había oído mal.
-Es cierto, me gustas. Eres divertida, simpática, audaz, valiente, y la más guapa del mundo. Te quiero para mí, Carmen-me dijo, mientras me cogía la cara y me obligaba a mirarle. Bajé los ojos. Estaba demasiado nerviosa como para quedarme prendida de aquella mirada azul. Noté que hacía una ligera presión en mi cuello.
-Mírame, por favor...-rogó, con una voz extraña. Le miré, y vi que de repente era a Jaime a quien miraba. Me quedé tremendamente asustada.
-Dime que me quieres, por favor...-me pidió, con ojos tiernos. El corazón se me derritió. Pedía a gritos que le abrazara. Era muy mono, pero demasiado sensible. Aparté de nuevo la mirada.
-Oye, bonita, me manchas la cazadora. Deja de babear, y ven aquí.-oí que me ordenaba otra voz. Era Damon.-¿No vienes a besarme? Tienes ganas, admítelo...
Me dieron ganas de pegarle una bofetada, y a la vez una acuiciante necesidad de abrazarle. Los dos sentimientos antagónicos se turnaban en un círculo vivioso: atracción, repulsión, atracción, repulsión.
De repente los tenía a los tres rodeándome.
-Tienes que decidirte, Carmen.-dijo Gonzalo.
-Ven, Carmen. Te necesito para vivir.-pidió Jaime.
-Tía, no tengo todo el día. Escoge de una vez al que quieres.-ordenó Damon, con esa voz tan sexy.
Me sentí mareada. Los tres comenzaron a murmurar:
-Venga...No lo puedes retrasar más. Escoge...
-No puedo...¡No puedo! ¡No puedo! ¡No puedo! ¡No puedo! ¡No puedo!..."

-¡NO PUEDO! JAGONDA... ¡NO PUEDO!-grité. Esto provovó que las chicas se asustaran.
-¡Car! ¿Estás bien? Solo ha sido un sueño. Todo va bien.-me tranquilizó Ana.
-¿Qué hora es?-pregunté, confusa.
-Las diez y media. Un poco temprano, pero en fin.-protestó Marta.
Suspiré. Me di cuenta de que estaba empapada en sudor.
-Estoy bien.-respondí, tras unos segundos de respiración entrecortada.
-¿Qué has soñado, cielo?-me preguntó Elena.
Decidí que mentir era la mejor solución.
-Nada, creo que he cenado mucho.
Se rieron.
-¡Para el chillido que pegaste, probablemente te cenaste toda la comida de la fiesta!-bromeó Patri. Decidí seguirles la broma y dejar que el tema se fuese alejando.
Fuimos a desayunar unas deliciosas tortitas que preparó Cata emocionada, y entre risas y manchas de masa se nos pasó el tiempo volando.
Nos vestimos y el tío Luis nos vino a recoger hacia las doce.
Mientras volvíamos, Cata me preguntó:
-Soñabas con Gonzalo y Damon, ¿verdad?-adivinó. Me puse colorada.
-¿Cómo lo has adivinado?-pregunté, en voz baja.
-Cuando te despertaste, gritaste algo asi como "Ja-Gon-Da". Gon-zalo, y Da-mon. Pero, ¿Ja...?
Me puse mazo nerviosa.
-No lo sé, la verdad. Ni siquiera me acuerdo de lo que soñé.-mentí. Me puse colorada.-De veras.
Sonrió. "Se ha dado cuenta".
-No me extraña, ¡tienes unos sueños más raros que la permanente de Mara Siempoi!-nos reímos.-Sabes que me puedes contar lo que sea, ¿verdad?
Asentí.
-Eres mi prima, te contaría todo-contesté. Me sentí fatal.
Me dio la mano, y me la apretó cariñosamente.
-Lo sé-se limitó a responder ella.
Mientras decía esto ya habíamos llegado a mi casa. Me bajé del coche y agité la mano hacia él hasta que se habían alejado.
Me apresuré en llegar al portal rápidamente. Estaba Julián, el portero, barriendo la entrada y silbando.
-¡Buenos días, bonita! ¿De fiesta?-me saludó alegremente.
-Exacto, Julián. Qué avispado es-respondí, riendo.
Se carcajeó.
-Ay, niña, yo también fui joven..Hace mucho, mucho tiempo lo fui...Qué tiempos aquellos...
Le dejé solo con sus pensamientos mientras pulsaba el botón del cuarto en el ascensor. Me miré al espejo, observando mis ojeras, las cuales demostraban la nochecita que había pasado. "Ser adolescente es duro" pensé con amargura. Mientras lo hacía, se abrieron las puertas del ascensor. Salí y llamé a la puerta. La abrió Jorge.
-Joder, Carmen, ¡qué desconsiderada! Mira que llamar a estas horas...-comentó mi hermano, quejándose.
-Ya era hora de que te levantaras. Es la una menos cuarto. ¿Y mamá?
-Se fue al Corte Inglés a hacer la compra. Pero me dijo que te dijese que le ordenaras tu habitación.
-Vaaaaaale. Ya voy.-suspiré.-Pero después voy a estar en el portátil. Si me necesitas estaré en mi cuarto.
-Te echaré de menos.-respondió, burlón. Le ignoré y entré en mi cuarto.

3 comentarios:

  1. me encanta!!! eres muy buena!!!

    por cierto, te dejo mi URL por si quieres pasarte por mi blog: www.suenosolosuenos.blogspot.com

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