12 may. 2010

Capítulo 13: "Meeting" muy agradable

Totalmente diferente eran las ideas preconcebidas sobre las amigas de Cata a como eran realmente. Gracias a Dios, en realidad. Si hubieran sudo como me las había imaginado probablemente me hubiera muerto.
Sus mejores amigas eran cinco, todas mazo de simpáticas (no me quitaron el ojo en toda la tarde); y se llamaban Marta, Elena, Ana, Patri y Claudia. Marta era castaña, con el pelo largo y muy liso. Era físicamente imposible tenerlo tan ultraliso, por lo que deduje que se había hecho el alisado japonés, aquel que estaba tan de moda. Tenía los ojos de un extraño color entre el ambarino y el marrón. Llevaba un vestido veraniego de flores azules, y un bañador a rayas blancas y doradas. Parece súper hortera, pero le quedaba genial. También tenía unas gafas de sol de Gucci negras.
Elena de tez oscura, con el pelo negro ondulado y ojos marrones. Vestía un bikini de rayas verdes y blancas de Roxy, unos shorts vaqueros con una camiseta del Hard Rock de Nueva York y unas Havaianas.
Ana era rubia, con el pelo rizado y largo. Tenía los ojos azules, y era algo rellenita (comparado con los pivones de allí, rellenita era estar un poco menos delgada. Pero para nada gorda.) y tenía pùesto un mono negro, con cuñas marrones y las Wayfarer en carey.
Patri era castaña, con los ojos entre el gris y el azul. Vestía genial, con una camiseta de rayas azules y unos vaqueros de corte boyfriend, y unas sandalias planas. Hacía que un look informal se pudiera llevar a una entrega de los Óscar.
Por último, la más increíble para mi gusto era Claudia. Era de tez muy pálida, con el pelo negro como la tinta, largo y ondulado, y con unos ojos verdes enormes y llenos de vida. Vestía una camiseta con un print hippie, una falda de flores muy cortita, unas gafas estilo "nerd" (las llevaba por gusto, y no me extraña) y unas sandalias muy altas negras. Peinado impecable, sin un pelo que no estuviese en su sitio. Era increíble.
Todas eran muy simpáticas, por lo que la tarde transcurrió veloz entre risas, chapuzones en la piscina (al ver que no traía bikini Cata enseguida me trajo uno suyo de Tommy Hilfiger) y pastas de té. Fui el centro de atención en todo momento: todo el rato me preguntaban que qué tal de chicos, qué tal el verano, o cómo era vivir en Galicia. Lo que más gracia le hizo fue en el momento que me puse a hablar en gallego por petición suya, y estuvieron media hora tiradas en el suelo de la risa, y el resto de la tarde se pasaron imitando el acento lugués. Me sentía feliz, era aceptada por el grupo más influyente de Madrid (o eso decían ellas), y sin darnos cuenta empezamos a hablar de la fiesta del viernes.
-Bueno, Martus, ¿tus padres estarán en la fiesta?- preguntó Ana.
-¿Estás de guasa? Ni en broma, querida. Están en San Petersburgo todo el fin de semana, así que, ¡vía libre para fiesta!
Nos reímos al unísono.
-¿Qué os vais a poner, chicas?- pregunté.
-Yo voy a ponerme un LBD con zapatos de tacón violetas, pero aún así, ¿qué os parece si el viernes después de clase nos vamos de compreo loco?- preguntó Elena, dando palmas.
-¡Sí, por favor!-gritó Cata.-¡La mejor manera para darle la bienvenida al nuevo curso es dejando echa polvo la tarjeta de crédito!
Nos reímos y empezamos a hacer planes entre todas para ver cómo nos organizaríamos. Decidimos en hablarlo por el Tuenti aquella misma noche (me dieron sus nombres y todo).
Cuando me di cuenta estaba ya de vuelta por la autopista en el Mercedes de mi madre, con el uniforme del colegio al lado y con una jubilosa sensación de satisfacción.

2 comentarios:

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