5 may. 2010

Capítulo 6: Cerca del paraíso

Era rubio. Alto, y con unos ojos enormes azul zafiro que te incitaban a quedarte mirándolos fijamente. Tenían un brillo especial, como los de un niño al ver una tienda de chucherías, o los regalos del día de reyes. Llevaba una camiseta blanca y azul marino de Abercrombie, y los típicos vaqueros de Levi's (pero que a él le quedaban como un guante). Estaba...madre mía. Los pensamientos que se cruzaban en mi mente no eran exactamente objetivos, que se diga. Se me aceleró el corazón, el color acudió a mis mejillas. Debería tener unos dieciséis años, pero me daba igual. Era musculoso, y quería gritarle a sus brazos que me abrazaran, y que jamás me soltaran. Es extraño, pero algo de él (todavía no tengo muy claro lo que es)como su forma de andar, de hablar, sus gestos... me provocaron una sensación muy extraña, como si me diera...seguridad. No, seguridad es una palabra muy fuerte. Puede que...¿tranquilidad? Qué más da. Además, en ese momento no estaba yo como para ponerme a buscar sinónimos.
De repente vi a Cata hacerle gestos para que se acercara. ¿Lo conocía? "Oh, Dios. Oh, Dios. Madre mía. ¡Se acerca! ¿Qué hago? ¿Me tapo? ¿Me voy? Ni de broma, yo le quiero conocer. Quiero saber como se llama el portador de esos labios...". Cata comenzó a mirarme, divertida. Me puse más roja todavía. ¿No ve lo nerviosa que estoy? Se acercó, mirándola, con los brazos abiertos. Un escalofrío me recorrió la espalda cuando vi su sonrisa, blanca, amistosa, perfecta.
-¡Gonzalo! Dios mío, ¡cuanto tiempo!-dijo mi prima, mientras éste la abrazaba, dándole dos besos en las mejillas.
-Que guapa estás, Cata. De verdad, supongo que eres la envidia del vecindario-dijo mi chico perfecto, con una media sonrisa arrebatadora. Un vuelco me dio el corazón. ¿Cómo demonios podía ser tan...?
Cata notó que les estaba mirando y dijo:
-Casi se me olvida, esta es mi prima Carmen. Es gallega, y va a quedarse a vivir aquí. Viene al Mater.-Gonzalo se me quedó mirando y me puse (la verdad es que no lo sé) más ruborizada de lo que estaba (aunque parezca imposible, creo que alcanzé la máxima tonalidad posible). Se me acercó con una sonrisa enorme en la cara.
-A beleza transmítese entre primas, polo que vexo. Que fermosura de moza. ¿Cómo está, bela moza?-me dijo Gonzalo, mientras me daba dos besos. (TRADUCIÓN: La belleza se transmite entre primas, por lo que veo. Qué hermosura de chica. ¿Cómo está, bella joven?) Me quedé estupefacta. ¡Sabe gallego! Me dio un abrazo que se me pasó volando. Era increíble, tan...¡DIOS, ME REPITO!
-¿Sabes gallego?-me reí, coqueta.
Me miró indignado.
-Pues claro, ¿qué te creías? Soy de Orense, pero vivo aquí desde que tengo tres años. Aun así, no lo he olvidado. Es mejor que el inglés, ¡es el idioma del futuro!-me dijo, y me guiñó un ojo. Me volví a reír. Cuando mi cerebro procesó el signo de complicidad que me había dedicado solamente a mí casi me desmayo. ¡Qué simpático era!
De repente se dirigió a Cata.
-Me tengo que ir, están mis padres allí, ya nos veremos. Adiós, chicas-dijo a mis primas. De repente se dirigió a mí. Me abrazó, y me susurró:-Espero verte de nuevo. Eres perfecta.- Se me erizó la piel, sentía el calor de su aliento en mi nuca. Fue fantástico. Ese especial momento que me había dedicado...No lo olvidaría jamás. "Quédate conmigo. Para siempre".
Acción contraria a la mía deseada fue la que él realizó. Mientras veía como se marchaba me dio (otro) vuelco el corazón. No le quité el ojo hasta que desapareció por el biombo.

1 comentario:

  1. hoolaa!!
    he empezado hoy a leer tu hiistoriia y m encantaa :D
    sii m he parado a comentart es xq qeriia corregiirt en una cosa...
    cuando Gonzalo diice:
    "A beleza transmítese entre primas..."
    en gallego no se diría así, sino...
    "A beleza transmítese entre curmás..."
    enfiin, un saludo y un beso.

    P.D. sii qiiers puedes pasart x mii blog
    http://aamor-loco.blogspot.com

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