8 may. 2010

Capítulo 10: Desvaríos inimaginablemente tontos

Levanto la mirada y allí está él, tan guapo como siempre. Su pelo ligeramente despeinado, su mirada fija en mí. Era su todo, el centro de aquella mirada de zafiro. Me toca con su mano cálida la mejilla, y la movió hasta mis labios. Un escalofrío me recorre la espalda. Casi me estalla el corazón de júbilo. Allí estaba él, conmigo, al fin.
-Carmen...-me susurra, con su hermosa voz. Se me inundaron los ojos de lágrimas de alegría. Se fue acercando a mí poco a poco, nuestros labios estaban muy cerca, las cabezas a pocos milímetros...Me mira y me sonríe.
-Es la hora, cielo.-me dice. Le miro desconcertada.
-¿Qué...?

Y me desperté. Quien me llamaba no era otra que mi madre.
-Ya es la hora, Carmen. Ve a arreglarte, que en treinta minutos tenéis que salir hacia la casa del tío Luis.-me dijo.
Me levanté de mala gana, y vi la hora en el reloj de pared. Las cinco y cinco.
-Es muy temprano-dije, enfurruñada. Me había interrumpido mi maravilloso sueño. Ojalá hubiera durado treinta segundos más. Hubiera sido perfecto. Ideal. Un sueño que, aunque solo fuera un sueño, era mío.
-Tardáis media hora en llegar, así que deja de gruñir.
Fui al armario, y la ropa estaba toda metida y ordenada. Cogí mi minifalda verde caqui y mi camisa ancha rosa maquillaje. Le puse un cinturón de cuero de tiras y mis cuñas favoritas, unas de madera, marrones.
Me fui por segunda vez en ese día a maquillarme. Me retoqué todo (labios, ojos, pestañas con rímel todo ello waterproof) y me recogí el largo pelo trigueño en un semirrecogido para quitarme los mechones desordenados de la frente. Me miré y estaba impecable.
Salí del piso desués de despedirme de mi madre y mi padre y yo nos dirigimos a Majadahonda. Mi padre me miró.
-¿Contenta de haber encajado bien con tu prima?-me preguntó, dándome la mano.
-Si, pensaba que iba a ser peor-contesté. Y era cierto. Pero por lo que estaba preocupada era por las amigas de mi prima, no por ella en sí. Dios, ¿sobreviviré? Lo descubriréis después de la publicidad. "Definitivamente los nervios me hacen desvariar".
Encendí el iPhone y me puse a escuchar la canción que Paula y yo habíamos escuchado miles de veces.
http://www.youtube.com/watch?v=xHRm28NoIrM
"¿Qué demonios voy a hacer sin ella?" pensé con infinita tristeza.
Vives esperando un corazón extraño,
que venga aquí y saque de tu cuerpo y tu alma lo mejor de ti.
Hoy siento que la vida,
me muestra contigo su lado azul y es todo lo que pido por ser feliz,
¿qué pides tú? ¿Qué pides tú?

A lo tonto pasó el tiempo y llegamos a la urbanización de Cata.

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