1 may. 2010

Capítulo 2: Nervios a flor de piel

"Yo, corriendo en un campo de hibiscos rojos, con un largo vestido blanco, escapando de algo o de alguien. Una chispa de luz, que ilumina todo el campo. Un joven al fondo, recubierto en sombras. Unos ojos verdes inquisitivos mirándome. Debo escapar, es una extraña sensación. Sin embargo me acerco a él. Saca del bolsillo una daga de plata. Me la pone en el corazón mientras me acaricia el pelo. Mi cerebro me insta a huir, pero sin embargo me mantengo quieta en mi sitio. La presión de la daga en mi pecho se va haciendo mayor. Me mira con aburrimiento. Me aprieta más, me muero del dolor, pero no puedo gritar. Se empieza a reír a carcajadas, y entonces puedo gritar. Grito con todas mis fuerzas, hasta quedarme afónica, me retuerzo de dolor. Es el fin, voy a morir. Voy a..."
-¡Vamos Car!- gritó el joven. No, era mi hermano Dani. Me desperté sudando, absolutamente desconcertada. "¿Dónde estoy? Ah, sí, en casa de la abuela". Miré el despertador con forma de manzana de mi mesilla. Eran las doce y diez. Dado que habíamos llegado a las siete menos diez de la mañana, podrían haber tenido un mínimo de consideración y dejarme dormir hasta las dos. ¿Tenía que levantarme ya? Madre mía.
Con un gran esfuerzo me levanté de la cama y fui hasta la cocina. Allí estaban mi madre, con su vieja bata de seda beige, y mi abuela, sentadas a la mesa tomándose el café de media mañana.
-¡Buenos días Carmenchu!-me dijo mi abuela, dándome un beso en la cabeza.- ¿Llegaste cansada ayer, no? Con todo el barullo que montamos no sé como no te despertabas. ¿Has dormido bien, por lo menos?
-La verdad es que no-contesté, reprimiendo un bostezo.-He dormido fatal. Pero por lo menos he dormido, ayer estaba muerta de sueño cuando llegamos, no dormí en todo el viaje.
-Vaya contigo, Carmen.-intervino mi madre con la mirada llena de desaprobación.- ¿Te parece bonito llegar a casa de tu abuela sin darle conversación? Es tu abuela, y vives en su casa. Lo mínimo era decirle "hola abuela, ¿qué tal te va?", no un "hola" con cara de perro.
-¡Estaba muerta, mamá!-protesté.-Además, hay confianza, ¿verdad abuela?-le dije, y se rió. Al ver la cara que puso mi madre se calló, pero me guiñó un ojo.- ¿Dónde está el café?
-No hay tiempo, querida. Vístete y arréglate rápido, que hemos quedado con tus tíos en el club. Ya te compraré un café por el camino.
Suspiré resignada. Fui rápido a la habitación y cogí lo primero que estaba en mi maleta: un blusón rosa maquillaje, un pantalón fino blanco y unas cuñas marrones. Cogí del bolso mi pañuelo de flores y me dirigí al baño. Arreglé mi desordenada melena castaña rápidamente con un cepillo, me puse base, colorete, rímel, sombra dorada y gloss y ya estaba lista. Volví a mi cuarto a por el bolso, y metí el iPhone y mi mini-neceser dentro. Me puse las gafas de sol de Chanel y salí al recibidor. Todos estaban listos ya.
-Has tardado un año hija-me dijo Jorge, resignado.- ¿por qué te maquillas? Para lo que hay que arreglar...
Pegué a mi hermano en la nuca. Dios. Como lo odiaba cuando se ponía así.
-Chicos, va que llegamos tarde.-dijo mi madre. Me puso la Belstaff encima y salimos del piso. Mientras que bajábamos en ascensor mi madre me preguntó sobre lo que me pasaba.
-Es que, mamá, no sé si me aceptarán. Hace mil años que no las veo, y me da palo-me quejé. Me dio un beso.
-Todo va a ir de maravilla. Son muy simpáticas, y me ha dicho tu tío que Cata tiene unas ganas enormes de verte.-me dijo. "Ya. ¿Qué te crees, que le va a decir y que si lo dijera, el tío Luis te lo diría? Qué ingenua". Suspiré. Mis hermanos estaban peleándose por la DS, y mi hermano estaba dale que te pego con el móvil. Vaya suerte la mía. Menuda familia que me ha tocado.
Cuando llegamos al bajo, corrimos (literalmente) hacia la puerta. Enfrente de nosotros ya estaba mi padre, con gesto de resignación.
-¿Por qué habéis tardado tanto?-preguntó, frunciendo el ceño.
-Tu hija, que es una lenta.-dijo mi madre. No me molesté en contestar, porque si lo hacía no ganaría nada más que una reprimenda, así que me mordí la lengua. Nos subimos todos en el Mercedes con dirección al Club de Campo.

3 comentarios:

  1. Mis hermanos estaban peleándose por la DS, y mi hermano estaba dale que te pego con el móvil???

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